Luna nueva en Aries

04/04/2019

 

“Come on, baby, light my fire…”

 

Iniciemos, pues, con esta cita:

“El desarrollo de la humanidad, como el de todos los reinos de la naturaleza, está sujeto a la ley de flujo y reflujo. A través de periodos cíclicos de diferente intensidad, el estímulo espiritual provoca el crecimiento y la transformación de la conciencia humana.” (Louise Huber)

 

 

 

De Aries se pueden decir muchas cosas: iniciativa, emprendimiento, comienzos, arrojo, capricho, unidireccionalidad, pero de esta cita anterior quiero enfocarme en algo aún más distintivo: INTENSIDAD.

¿Quién no conoce a un buen amigo Aries que tiene esa energía marcial, llamativa y emblemáticamente fogosa?, ¿o a esa mujer que sabe alzar la voz, decir lo que piensa y siente, sin miramientos ni considerar susceptibilidades?

Yo conozco muchas de estas entidades.

La verdad es que hay que ser bastante taimados y templados porque de un contacto con Aries pueden suceder un par de cosas: o te estimula hasta la médula o puedes salir con una quemadura en tu coraza o corazón; eso dependerá de su Sol natal y dónde tenga ubicado a Marte, su planeta regente… y naturalmente dependerá de qué tan resistente es tu alma o si te hace falta un poco de entrenamiento al estilo espartano.

En los referentes astrológicos hay varias frases semilla que definen la energía de Aries, sin embargo, a mí me gusta siempre referirme a los Aries con esta frase que le he tomado a una buena amiga mía que es del signo del carnero: “Yo primero corto cabezas y luego veo cómo las pego”.

Pero, volvamos a Marte.

En Psicología Astrológica, Marte es el planeta de la ACCIÓN. Este arquetipo es el modelo del conflicto, del combate, del deseo de conquista. Allá donde tengamos a Marte -según el signo y la casa- sabremos cómo actuamos, qué anhelamos conquistar en nuestras vidas y cómo iremos tras lo que nos despierta el deseo de poseer. Saco a Marte a colación porque si hay quienes tienen esta energía de sobra y saben lo que quieren y cuándo lo quieren (es decir, ayer) son los Aries. Un Aries bien autoafirmado, claro está.

Aries es el primer signo del zodiaco, es un signo de fuego y su chispa inaugura el ciclo astrológico solar. Esto es un gran evento. Aries se presenta con su fuerza cardinal, orientando la energía y la VOLUNTAD hacia el entusiasmo, la vitalidad, el estímulo y la renovación.

Si me has leído en pasadas entregas, sabrás que hace un mes hablábamos de la energía de Piscis, signo terminal, de muerte y fusión con la Unidad. La ley del flujo y el reflujo cumple su promesa: después del invierno, la primavera y después de la muerte, el renacimiento. Ese renacimiento es Aries.

¿Esto quiere decir que sólo los Aries pueden renacer y renovarse? ¡No! He aquí lo bello de la Astrología.

Pocos saben este secreto y quiero descubrirlo aprovechando que estamos por iniciar un interesante diálogo de doce meses: TODOS TENEMOS LA ENERGÍA ARIES EN NUESTRA CARTA ASTRAL. TODOS SOMOS ARIES, al menos en cierta medida. Todos iniciamos, todos emprendemos, todos damos nacimiento a ideas, relaciones, proyectos y deseos.

En el periodo de Aries -justo cuando la primavera inicia- tenemos la oportunidad para renovarnos y hacernos muchas preguntas acerca de nuestra(s) identidad(es), del Yo o los distintos “yoes” que hemos decidido representar. ¿En plural?, ¿cómo así?

Explico.

En nuestra Carta Astral tenemos: 10 planetas, 12 signos zodiacales y 12 casas. Utilicemos una analogía divertida, aprovechando que este artículo aterriza en una revista digital sobre artes escénicas. La vida de un ser humano es una obra de teatro. Tomemos esta magnífica frase de Carl G. Jung para ilustrar:

“Todo en la creación es esencialmente subjetivo y el sueño es un teatro donde

el soñador es a la vez escenario, actor, gerente, autor, público y crítico.”

Así bien, cuando nacemos a este plano de realidad, venimos a representar una obra de teatro, recibimos un libreto que puede titularse algo así como “La increíble historia de Fulanito”. Algo sencillo. Necesitamos actores que representen esta obra: los planetas. Así tenemos al Sol, Luna (que son luminarias en realidad, pero se les cataloga como planetas en Astrología), Mercurio, Marte, etcétera… los 10 planetas. Cada uno de estos actores representará un personaje.

Existen doce personajes en esta obra de teatro: los 12 signos del zodiaco. Llega el Sol y dice “Muy bien, a mí me toca representar en esta obra (“La increíble historia de Fulanito”) a TAURO”. Entonces el Sol se reviste de las cualidades de Tauro: tenacidad, paciencia, sensualidad, gusto por la comida, el lujo y los dineros, trabajador, lento, terco, etc. Este actor interpretando a Tauro requiere ubicarse en un escenario: las 12 casas astrológicas. De la misma manera, cada planeta (desde el Sol hasta Plutón) escoge su personaje (desde Aries hasta Piscis) y su escenario (las 12 casas).

Cuando observamos una Carta Astral vemos a todos los planetas, todos los signos y todas las casas ubicados y distribuidos de distintas maneras. Por eso puedes conocer a una persona de tu mismo signo solar y ser muy diferentes. Cada ser humano es una configuración ÚNICA, con resonancias y similitudes con otras personas que comparten rasgos astrológicos afines.

En Astrología no solamente somos nuestro signo solar; tenemos un signo lunar, un signo de Marte, uno mercurial, uno jupiteriano, etc. Quizás seas Escorpio y tengas a la Luna, a Marte, Júpiter y Neptuno en Aries (¡lo cual sería una bomba!) y eso, amigo mío, te haría mucho mas proclive a manifestar la energía del carnero que la del alacrán.

En fin, volvamos al tema de Aries, el inicio y las identidades. La palabra identidad la hemos tomado del latín “identitas” y a su vez de “idem” que significa “lo mismo”. Identidad puede tener dos acepciones: 1) algo que es único, que tiene su propia identidad; 2) la repetición de algo o “lo mismo”, algo idéntico.

En Aries se expresa la voluntad de SER, se desarrolla el poder de manifestar una identidad, un Yo. Bien lo dice L. Huber “Para avanzar en el proceso de desarrollo se necesita un centro fuerte… se requiere un Yo resistente. Si no lo tenemos, las influencias externas nos afectan excesivamente y nos convertimos en juguetes del entorno”.

Me surgen muchas preguntas: ¿Eres lo que quieres SER?, ¿Sabes quién eres?, ¿Tu voluntad es afirmada, invasiva o débil?, ¿Tu YO es una construcción a partir de una decisión consciente o es más bien un producto de los condicionamientos familiares, sociales, mediáticos y de tus tiempos… formas aparentes del Yo?

Descubrir el verdadero “Yo Soy” nos llevará al “Yo quiero” y al “Yo puedo”. En el proceso de llegar a ser uno mismo es esencial aprender a decirnos SI y ¡vaya que hay alguien que sabe decirse “SI”! Ese es Aries. Mucho que aprender de este personaje.

Feliz inicio de ciclo astrológico.

MdB

 

Fuentes citadas:

Louise Huber, Los signos del zodiaco, Api Ediciones España 2002.

https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-carl-jung

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