LUNA NUEVA EN ACUARIO I want to break FREE…

06/02/2019

“Lo que niegas te somete.

Lo que aceptas, te transforma.”

 

 

-Carl Jung.

 

Hablemos de liberación. Hablemos de aire, de alturas, de vista panorámica, de ligereza, de desapego.

Hablemos de Acuario.

El pasado lunes 4 de febrero recibimos la energía de la Luna Nueva en el signo donde el Sol ya lleva algunos días estacionado y a la manera de una excéntrica reunión, Mercurio (y su siempre elocuente conversación) esperando muy impaciente a que la Luna arribara al aquelarre.

Y es que los planetas en el signo de Acuario nos invitan a conectar con el intelecto y el uso de la mente como una herramienta para asumir la postura del “observador”, esa visión desapegada que nos permite contemplar y discernir en lo construido con la finalidad de imbuirle nuestro sello personal al proceso que actualmente sea el que reclame nuestra atención.

La energía de esta Luna nos dará para unas semanas más en las que podremos respirar después de las tensiones experimentadas en el inicio de año que mucho demandó trabajo, esfuerzo y ánimo organizativo. Llega a nuestras vidas como una bocanada de aire fresco y renovador, tras un arranque 2019 que ha sobresalido por la fuerte vibración de los eclipses que experimentamos y que -por primera vez después de dos años y medio- finalmente ha salido del eje del talento y la creatividad: Leo-Acuario.

Para ubicarnos, valdrá la pena hacer un recorrido general por los eventos ya trascurridos, recordando siempre que la Astrología atina en describir el flujo de la energía, su dinámica y sus movimientos, a través de arquetipos y símbolos en una incesante continuidad; ningún hecho es aislado y todo obedece a un orden universal, bajo uno de los principios herméticos: el principio de polaridad.

¿De dónde venimos? Recibimos el 2019 con la energía del signo de Capricornio, signo de tierra, signo de construcción, reglas y estructuras. Esta zona no solamente fue visitada por el Sol y la Luna quienes cada año realizan su recorrido. No, este año tuvimos casa llena: Stellium* con Saturno, Plutón, Mercurio y Nodo Sur en el signo de la cabra. La energía allí nos llevó a vivir uno de los meses más extensos en cuestión de percepción. A su vez, enero nos arrastró al último eclipse de la temporada, siendo este un Eclipse Total de Luna, una súper Luna de sangre en el Nodo Norte que por última vez tuvo su encuentro en el signo de Leo.

En español, por favor.

Capricornio está ubicado en la zona más álgida de nuestra carta representando la manifestación en el plano de la materia, cómo creamos estructuras sustentables y firmes que propicien el éxito de nuestros procesos: si es en materia de relaciones, los acuerdos a los que llegamos; si es en el ámbito de la salud, las rutinas y los hábitos que cultivamos; si es en nuestra economía, el manejo óptimo de nuestras finanzas, etc. La conciencia de nuestros recursos, la administración de estos y la ejecución de lo previamente planeado, todo esto son temas meramente capricornianos.

El Eclipse en Nodo Norte (punto de confluencia que nos lleva hacia el futuro) en Leo, vino a recordarnos lo concerniente al corazón. Leo, un signo de fuego, inspira a vivir con pasión, a permitirnos el gozo y el placer, pero también con valentía y coraje, a través del despliegue de nuestra Luz, nuestro talento y creatividad. Leo exige escenario y dicta su discurso bajo la consigna: brillar, no para llamar la atención; sino para inspirar a otros a brillar por sí mismos también.

Digamos que venimos de unas semanas de haber hecho mucha obra negra psíquica y habernos sentado largas temporadas evaluándonos en materia de autenticidad, de cuál es mi misión y propósito según mis atributos. Preguntas surgen para aquellos que desean actualizarse en el proceso:

¿Estoy viviendo mi propósito de vida?, ¿creo en ello?, ¿vivo con pasión?, ¿realmente estoy desarrollando mi potencial?, ¿tengo claridad de mis talentos?, ¿me oculto?, ¿sigo en la sombra? Preguntas Leo. Preguntas Capricornio: ¿mis estructuras son obsoletas y rígidas, o flexibles y adaptables?, ¿son sustentables?, ¿vivo bajo la batuta de una autoridad externa?, ¿cuáles son mis principios y mis reglas; sigo las propias o las ajenas?, ¿construyo para el inmediato o para el futuro?

Se ha ido enero. El Sol, la Luna y Mercurio abandonan la conciencia del trabajo y, henos aquí, en pleno vuelo acuariano.

Acuario, onceavo signo del zodiaco, el penúltimo de la rueda y el último signo de los procesos de aire. Cada elemento simboliza una dimensión del ser humano; el aire, la dimensión del intelecto, las ideas, el pensamiento, la palabra, la comunicación. Requerimos aire y gestión respiratoria para evocar nuestras palabras a través del sonido. Las ideas -como el aire- no se pueden asir, son invisibles, viajeras, libres…

Acuario representa la manifestación última del proceso de conciencia de la mente como una herramienta superior.

En Géminis, nos percatamos que tenemos una mente, recibimos información, todo nos excita, nos despierta la curiosidad mercurial; desarrollamos la comunicación del tú a tú; los gemelos, en este percatarse del espejo, de que existe otro que es mi igual, que es mi reflejo, la otra parte de mí con quien hay un intercambio mental y comunicativo.

En Libra, reconocimos los vínculos relacionales; nada que verdaderamente busque trascendencia puede realizarse en el individualismo. La relatividad, los contratos, los acuerdos y el constante vaivén de la balanza para experimentarme a mí mismo a través del otro. La conciencia del “nosotros”.

Y finalmente, Acuario, la conciencia de mis relaciones más allá de mi entorno circundante y lo establecido en un contrato social; el uso de mis facultades, de la mente creativa, ingeniosa, innovadora y revolucionaria para el despliegue de mi individualidad en un contexto de mayor amplitud: el colectivo.

La conciencia de Acuario nos orilla a observar, que si bien en Leo (su opuesto complementario) se extiende la invitación al brillo del individuo, dicho brillo carece de sentido cuando no funge como un faro de fuego votivo y expansivo para calentar a otros, dar luz a otros, guía a otros. Por ello, Acuario goza de las cualidades del desapego, soltar el talento, despersonalizarme del “don”; no es mío, es de todos: el arte de ser Yo al servicio del otro. Asume el vuelo panorámico para revisar las estructuras capricornianas con objetividad, revisando, bajo el cuestionamiento: ¿esta estructura es para complacer a mi ego, rígido, ambicioso, o es funcional para sustentar la misión de compartirme con otros?

El símbolo de Acuario (dos ondas una sobre la otra) nos invita a vivir las dos perspectivas: la estructura ya bien afianzada en el proceso capricorniano y la visión espiritual, más acercada a la rendición pisciana que es nuestra siguiente y última parada. Oscilar entre el mundo concreto y el mundo de las ideas; entre el mundo físico y el mundo del espíritu. Los humanos somos esa dualidad que bien conviene asumir y aceptar para liberarnos de lo establecido que nos etiqueta y nos limita. Negar nuestra realidad dual nos esclaviza.

Acuario -regido por Urano, el dios de los cielos- nos lleva en ese vuelo, elevándonos por sobre el juicio y lo prestablecido, dándonos la oportunidad de reconocernos como seres factor de cambio en las realidades que -hallamos participado o no de manera consciente- todos hemos construido. Vale la pena permitirnos el regocijo vivir la liberación, de ver al Ser y de Ser*vir.

 

Feliz Luna Nueva en Acuario a todos.

MdB

*Stellium: Acumulación de planetas en un mismo signo o casa con menos de 5 grados matemáticos entre sí.

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