Tijuana teatral 2018

26/12/2018

Durante el 2018 se presentaron en Tijuana 49 distintos grupos de teatro local, sumando entre todos 91 puestas en escena que dieron un total de 190 funciones abiertas a público. Cabe decir que no tomamos en cuenta para este conteo las funciones dadas en promoción escolar o funciones privadas. También  es importante decir que estos datos solamente son un acercamiento a lo que pasó con el movimiento teatral de la ciudad durante el año, pues estamos seguros que no contamos con el total de la información. Así pues, la agrupación que más puestas en escena presentó a lo largo del año fue La nave teatro con 9 puestas en escena. Le siguieron Teatro en el incendio  Y Tijuana Hace Teatro con 7 puestas respectivamente. En cuanto a presentaciones, Tijuana Hace Teatro fue el grupo que más presentaciones realizó con 38 funciones dadas en total.

 

Respecto a los espacios que mantuvieron más puestas en escena, encontramos al Multiforo del ICBC, teatro del IMSS, Teatro las tablas, la Antigua bodega de papel y la Sala Federico Campbell del CECUT. También surgió una nueva locación que no tiene un foro como tal, pero que abrió sus puertas a exposiciones de arte plástico y de eventos escénicos, La Casamentera.

 

Se realizaron 8 festivales y encuentros de teatro. El XXII Festival Universitario de Teatro; El X encuentro de dramaturgia y XXII de Teatro; La XVI semana internacional de la dramaturgia contemporánea; La X semana de teatro para niños; El IX Festival interprepas Tijuana Hace Teatro; La Muestra Estatal de teatro 2018; El IV Festival de teatro de sordos y el Festival de teatro íntimo, edición Música y Cabaret. Estos festivales fueron alojados por las instalaciones del Teatro Rubén Vizcaíno Valencia (UABC), el CECUT, el Multiforo del ICBC, Teatro las Tablas, Teatro de Casa de la Cultura Altamira y La Antigua bodega de papel.

Respecto al numero de presentaciones, solamente dos montajes tuvieron más de 10 funciones, Kiwi y Sendientos de Tijuana Hace Teatro. Cuatro montajes estuvieron entre 5 y 9 funciones. Nueve tuvieron 4 funciones. Veintitrés puestas en escena contaron con 2 o 3 presentaciones. Mientras que 53 puestas en escena solamente tuvieron una sola representación.

Esto en cuanto a números.

 

 

A mi parecer fue un año bastante apagado para el hecho teatral. Y es que desde años previos cada vez se escucha menos de las presentaciones. Uno porque está en el medio y se entera de casi todo lo que pasa por medio de las redes sociales, pero ¿qué pasa con el tijuanense promedio? Los pocos espacios teatrales se pintan grises respecto a esto, pareciera que dicen lo que tendrán en cartelera por medio de susurros, y es que las instituciones ante la “falta de recurso” han optado por la difusión en redes sociales y carteles en las vitrinas de sus espacios. Y es que lo entiendo para los espacios independientes que tienen que volverse un poco underground para huir de los cobradores de impuestos, ese ser que hiela la sangre de los artistas, y no es que teman a pagar el impuesto, lo que temen es a pagar al recaudador, este problema que año tras año sigue latente, y que la débil organización gremial no puede unir fuerzas para luchar por una mejor situación. Pero no nos adelantemos, continuemos con lo de la difusión. Es que lugares como el Multiforo del ICBC, o el CEART que no logra terminar el proyecto de la caja negra después de ya varios años o el CECUT y Casa de la cultura pareciera que juegan con las mismas cartas que el espacio independiente. Aquí hay que aclarar que salvo CECUT que tiene sus paginas de redes sociales, internet y folletos impresos siempre frescos, los demás, ni sus luces. Pero bueno, qué podemos esperar con las administraciones que tenemos en el Estado y el Municipio. Ya podemos imaginar dónde quedó el presupuesto de las instituciones culturales. Lo que nos lleva a un segundo tema ¿cuál es la relación de los creadores teatrales con las instituciones de cultura?

 

Ninguna. Esta falta de relación se viene gestando desde la entrada de Kiko Vega al gobierno del Estado y Bejarano al ICBC.  Con esto no quiero decir que en las administraciones pasadas todo estuviera perfecto, pero es que actualmente no existen siquiera la posibilidad de un diálogo. Hemos visto pasar por CEART varios nombres que ante la incapacidad, frustración o presión, han tenido que dejar el como Leticia Chowell o  Vianka Santana que tenían buenas intenciones pero no se les permitió hacer lo necesario. Esto respecto a CEART. Si volteamos la vista al ICBC, nos encontramos con una instalaciones bastante descuidadas, que lo que mejor logran realizar es el mantener pieza plástica en exposición, pero respecto al multiforo del ICBC, todo es tristeza, un espacio con cada vez menos equipo y presentaciones de calidad. Aquello que en un inicio, hace ya bastantes años atrás, comenzara como un proyecto que daba luz a las distintas artes escénicas, en el caso del teatro se comenzó con los jueves de teatro, un lugar donde se intentara mantener cartelera constante. En aquel entonces, bastante bien recibido por los artistas que miraban en esto un buen esfuerzo por parte de la institución y que gustosos presentaban ahí su trabajo. Aquí el problema fue una falta de claridad y seguimiento a los mecanismos de programación, pues bien se puede presentar un grupo de alto renombre como Inmigrantes teatro, Abordo teatro o Teatro en incendio y al mismo tiempo grupos de carácter aficionado como Teatro Shakespeare, Voyage o Innova Teatro. Aquí aclaro que me parece que ambos tipos de teatro merecen un espacio para presentarse, sin embargo no como parte de un mismo programa. Esto generó por un lado que el nivel, que de por sí nunca es parejo, pues fuera aún más voluble. Y por otro lado, que la gente que comenzaba a volverse constante de los jueves de teatro, comenzara a perder interés por este. Con el tiempo algunos artistas comenzaron a desinteresarse por presentarse en este lugar, ya no era ni atractivo ni redituable. Esto último, en realidad nunca lo ha sido. Además, debemos sumarle todos los problemas que comenzaron a surgir con las siguientes administraciones. Actualmente en un intento por atraer más al público, se bajó el costo del boleto a 30 pesos. Volviendo aún menos atractivo el espacio para los grupos profesionales. Sobre todo, porque no se trata de funciones pagadas, sino de coproducciones que van por porcentaje de entrada, y en un espacio donde no caben más de 200 personas y que rara vez se llena, pues los números no salen. Así, este alejamiento de los grupos teatrales de calidad más reconocible y el abaratamiento del trabajo teatral ha llevado a que el programa de jueves de teatro del ICBC se vuelva un programa para el teatro de aficionado. Albergado solamente presentaciones de calidad en los festivales o cuando cuentan con funciones compradas.  De IMAC no hay mucho que hablar, pues es casi la misma onda, pero tal vez un poco peor, porque es una institución que quiere casi todo gratis. Y es que tienen espacios, como el teatro de casa de la cultura que está desperdiciado, sobre todo por lo burocráticamente complejo que se vuelve poder acceder al uso de este. Desde la falta de apoyo para la derogación de impuestos, hasta la obligación del pago de ambulancia, etc. Respecto a CECUT, a pesar de la mala administración de Pedro Ochoa Palacio, a quien le interesa nulamente el teatro o la danza, que solamente hace presencia en algunas aperturas donde dice su discurso, se toma la foto y desaparece. A pesar de todo eso, la institución sigue siendo un buen contratista para los grupos artísticos de la ciudad, pues Kariam Valenzuela, ha dado seguimiento al trabajo que dejó Mara Gutierrez en la coordinación de artes escénicas, de una buena manera, se trata de una coordinadora joven, con mucho que aprender, pero que puede lograr grandes cosas de seguir con lo que está realizando. Esperemos la nueva persona que entre a la dirección de esta institución esté mucho más abierta a las artes escénicas. Es una institución que puede impulsar mucho el trabajo local. Otro institución que deja de aprovechar sus espacios, es la UABC. Año tras año cuenta con producciones nuevas que tienen un nivel en la mayoría de las ocasiones bastante aceptable y que desgraciadamente dejan morir tras sus estrenos. Salvo por montajes como Corazón gordito o Salí buscando a la bestia, la primera administrada por Ramón Verdugo y la segunda por Mario Cantú Toscano, el resto de las producciones quedan en la basura. Ciertamente cuentan con el problema de que el teatro que administra la Facultad de Artes, se renta en gran medida para graduaciones o cubriendo eventos protocolarios de la Universidad. Toman la decisión de continuar con aquello que le da un buen ingreso a la universidad, claro, es necesario, pero dejan pasar la oportunidad de volverse un lugar icónico de la cultura teatral de la ciudad, como lo hace el CUT de UNAM o los teatros de la ENAT, en la ciudad de México. Esta es una decisión que desgraciadamente no solamente está en las manos de los directivos de la Facultad de Artes, sino que también involucra a la rectoría de la Universidad. Ojalá el nuevo rector pueda ver la posibilidad que tiene la cultura para el impulso de la imagen de la propia Universidad y de la región.

 

Finalmente, quiero hablar un poco del gremio. Y es que esto es lo principal en lo que se tiene que trabajar. Año tras año, se integran nuevos jóvenes a los grupos teatrales, también surgen nuevos grupos, maestros y demás involucrados en las artes escénicas y sin embargo seguimos sin poder funcionar como gremio. No digo que seamos amigos, que amemos el trabajo de los otros ni todas estas cosas de una idea rosa del mundo gremial. Solamente ver las posibilidades que nos puede dar el trabajar en conjunto para el bien de toda la comunidad. Siempre vemos cómo logramos cosas a manera individual, que un grupo logró ir a tal festival, que otro grupo logró tener una temporada en tal lugar, que aquel otro logró abrir un foro, etc. Pero la mayoría del tiempo, seguimos pensando en individuales ¿De qué sirve al teatro en Tijuana, que un grupo como Tijuana Hace Teatro tenga un apoyo para poder tener temporadas en el Teatro las Tablas? Tal vez solamente que se genere un público asiduo a su teatro que puede ser latente a ver otros teatros. Creo que tenemos que comenzar a ver cómo un programa puede beneficiar al entorno teatral y no solamente a mi grupo. Programas como el de teatro escolar, que tiene una gran bolsa y que a pesar de ser un etiquetado siempre está jineteando los pagos, estoy seguro que puede ser un programa que beneficie a más artistas, en vez de a un solo grupo y podemos seguir revisando programas, etc. Repito que no se trata de una idea rosa de todos somos hermanos, sino de una idea lógica. Si trabajamos en mejorar el campo teatral, espacios, modos de producción, políticas públicas, políticas culturales, programas, dineros, temporadas y demás elementos que hacen falta, es que podremos establecer un territorio teatral fuerte, donde lo que seguiría sería competir con uno mismo por mejorar sus niveles de creación y producción.

 

Ojalá el 2019, se logre una buena transformación en el teatro de la ciudad de Tijuana, aprovechando que el gobierno entrante puso en boca de todos esto de las transformaciones.

 

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